Recoge mis miedos. me lo pidió sin mirarme casi como si no hubiese dicho nada, dispuesto a seguir su camino en cuanto hubiese acabado de hacer su petición no pude contestarle porque siempre tuve miedo a decir que no, lo abrace y enrede de nuevo mis piernas con las suyas ,esta vez sin prisa ni ansiedad, intentando pasarle algo de calor, decirle de algún modo que estaba a su lado.
apoye la cabeza en su pecho y escuche su respiración, sabia que desaparecía de mi vida una vez mas en cuanto me quedase dormida, pero no quería retrasar el momento, las cosas pasan cuando tienen que hacerlo y no seré yo la que se oponga al destino.
Enseguida sentí como se desenredaba de mi, como nuestra distancia era cada vez mayor y mis piernas ya no rozaban las suyas, seguí con los ojos cerrados, no me gustan las despedidas y no quería hacer de esto una estrofa de una canción que haga llorar a las adolescentes tumbadas en la cama. deje que se fuese y el sonido de la puerta retumbo en mis oídos.
Los días a partir de esa mañana siguieron deslizándose x mi vida sin que nadie imaginase que mi mundo se iba derrumbando poco a poco, solo me dedique a seguir adelante, como una autómata dándole a mi cuerpo lo que me pedía y obligando a mi mente a trabajar en un silencio absoluto. perdía las tardes entre discos de Aute y cigarrillos mirando por la ventana. Pero a veces el destino es caprichoso y la vida le permite seguir jugando a pesar de los engaños. aquella noche entre el bar sonriendo como siempre y mire a mi alrededor mientras un chico de mi edad luchaba por hacerse oír en el escenario. de pronto empecé asentir que sobraba ,como si todo el mundo perteneciese a un club selecto y yo me estuviese colando en su fiesta privada. me levante precipitadamente ,sin acabar la copa, casi sin mirar a mi alrededor y al salir tropecé conmigo misma. no es una forma de hablar, era yo a la veía de enfrente, con el mismo vestido ,con los mismos zapatos, con la misma sonrisa en la cara, esa que yo creía perfecta para esconder mi melancolía, pero en realidad no lo era, la boca sonreía pero la cara mostraba la tristeza que yo intentaba ocultar, esos ojos profundos y llenos de lagrimas no derramadas. me seguí a mi misma por las calles oscuras ,abarrotadas de gente. caminaba lentamente como quien sabe que en realidad el tiempo es solo un espejismo del que nunca conseguimos separarnos, vi como observaba a la gente y como mis ojos oscuros recorrían la calle como si buscasen algo, con las manos en los bolsillos seguí adelante adentrándome por las calles que recorría a diario.
apoye la cabeza en su pecho y escuche su respiración, sabia que desaparecía de mi vida una vez mas en cuanto me quedase dormida, pero no quería retrasar el momento, las cosas pasan cuando tienen que hacerlo y no seré yo la que se oponga al destino.
Enseguida sentí como se desenredaba de mi, como nuestra distancia era cada vez mayor y mis piernas ya no rozaban las suyas, seguí con los ojos cerrados, no me gustan las despedidas y no quería hacer de esto una estrofa de una canción que haga llorar a las adolescentes tumbadas en la cama. deje que se fuese y el sonido de la puerta retumbo en mis oídos.
Los días a partir de esa mañana siguieron deslizándose x mi vida sin que nadie imaginase que mi mundo se iba derrumbando poco a poco, solo me dedique a seguir adelante, como una autómata dándole a mi cuerpo lo que me pedía y obligando a mi mente a trabajar en un silencio absoluto. perdía las tardes entre discos de Aute y cigarrillos mirando por la ventana. Pero a veces el destino es caprichoso y la vida le permite seguir jugando a pesar de los engaños. aquella noche entre el bar sonriendo como siempre y mire a mi alrededor mientras un chico de mi edad luchaba por hacerse oír en el escenario. de pronto empecé asentir que sobraba ,como si todo el mundo perteneciese a un club selecto y yo me estuviese colando en su fiesta privada. me levante precipitadamente ,sin acabar la copa, casi sin mirar a mi alrededor y al salir tropecé conmigo misma. no es una forma de hablar, era yo a la veía de enfrente, con el mismo vestido ,con los mismos zapatos, con la misma sonrisa en la cara, esa que yo creía perfecta para esconder mi melancolía, pero en realidad no lo era, la boca sonreía pero la cara mostraba la tristeza que yo intentaba ocultar, esos ojos profundos y llenos de lagrimas no derramadas. me seguí a mi misma por las calles oscuras ,abarrotadas de gente. caminaba lentamente como quien sabe que en realidad el tiempo es solo un espejismo del que nunca conseguimos separarnos, vi como observaba a la gente y como mis ojos oscuros recorrían la calle como si buscasen algo, con las manos en los bolsillos seguí adelante adentrándome por las calles que recorría a diario.

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